Primeros auxilios o Tratamiento de afecciones agudas

Cuando una persona se siente mal, sin importar el diagnóstico o el nombre de su dolencia, ante todo debe desocupar su intestino y activar el calor de su y extremidades.

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Si el vientre no se ha desocupado en el día, la primera aplicación será una lavativa de .

Para los adultos basta con un litro o menos, repitiéndola si no hay efecto en seis horas, hasta obtener la evacuación.

Si el cuerpo pide reposo, el enfermo buscará la cama y, una vez que sus pies estén caliente, se procederá a aplicarle frotaciones de fría en todo el cuerpo, desde el cuello hasta los pies, una cada hora y abrigando sin secar. Estas frotaciones serán de 4 a 6 en el día para niños y ancianos y de 6 a 8 para adultos, realizándose cada hora y cuidando siempre la reacción de calor. Si esta reacción es débil se espaciarán, haciéndolas cada hora y fracción.

Si hay mucha fiebre, cada frotación irá seguida de compresa húmeda sobre el vientre o de faja derivativa. Si la normalidad no se restablece el primer día, en los siguientes se hará un paquete largo de 10 a 11 de la mañana y frotaciones en la tarde. Durante la noche el enfermo, niño, anciano o adulto, dormirá con cataplasma de lodo sobre todo el vientre. Cuidando la reacción, es decir, que el lodo se caliente con el calor que extrae del interior del cuerpo. Para evitar enfriamiento, esta aplicación será de 4 a 5 milímetros de espesor.

Si la fiebre es muy alta, la cataplasma se aplicará sobre el vientre y riñones, colocando primero la renal y en seguida la del vientre.

La alimentación será igual que para el enfermo que guarda cama. Si transpira mucho con las frotaciones, apagar la sed con limonadas o naranjadas sin azúcar. También se recomienda tomar jugos de frutas al natural.

El intestino debe evacuar cada día aunque no se coma nada, pues por esa vía no sólo se expulsan residuos de la digestión, “sino también la bilis, veneno que secreta el y que el cuerpo no debe retener. El aire puro día y noche es indispensable para restablecer la salud.

Cuando el pulso haya bajado a 80 pulsaciones por minuto en los niños y ancianos y a 70 en los adultos, ya habremos dominado la fiebre interna, que es el enemigo a vencer.

Hay casos en que la piel del paciente está fría y no tolera las frotaciones de agua natural. Entonces, antes de la aplicación fría procuramos calentar la piel con fricciones secas con la mano o con un trapo seco de lana y, mejor aún, ortigando todo el cuerpo. Si hay dolores, se deben seguir las instrucciones del párrafo dedicado al dolor, al igual que para los golpes, quemaduras, zafaduras, hemorragias, etcétera.

El tratamiento expuesto se aplicará diariamente hasta obtener la recuperación del enfermo, generalmente logramos esto antes de ocho días, salvo procesos febriles más crónicos.

Una vez restablecida la normalidad del pulso, normalizada la digestión y vuelto el hambre y el ánimo, el enfermo abandonará la cama, cuidando siempre su digestión y evitando que se le enfríen los pies, y observará las prácticas de salud que se indican en el decálogo de la Ley Natural, al principio de esta obra. En adelante, los adultos seguirán el Régimen de Salud que presentamos en el capítulo 22 para mantener la normalidad funcional de su cuerpo.


Sobre Anthonela Colón Portal 332 Artículos
Homeópata y Psicóloga. Psicóloga por la Universidad Ramon Llull. Graduada en Homeopatía por la Universidad de Middlesex (Centre for Homeopathic Education). Psicoterapia y Counselling, en the School of Psychotherapy and Counselling Psychology.

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